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miércoles, 7 de noviembre de 2018

"Yo sí voy con el loquero"

Hoy descubrí una vez más la gran ventaja de un proceso psicológico.
Durante un ejercicio con mis estudiantes de 1 de secundaria hubo un desborde emocional, se habló de cosas muy fuertes, se habló de historias muy tristes, se habló de mucho dolor en el corazón.

Pasado el ejercicio, después de hacer el cierre, hubo 6 personas que no lograban gestionar las emociones, un alumno se acercó al grupo y les dijo "para eso sirve ir al loquero, yo he ido desde chico y sigo yendo", este es un alumno que vivió el cáncer de su madre de sus 4 a sus 8 años, escuchó a los médicos decir que ya no había nada más por hacer con su mami, la persona más importante en su vida, tomó la mano de su madre cuando ella estaba muriendo y le tocó despedirse de ella entre lágrimas, gritos pidiéndole que no se fuera.

Claro que cuando este alumno nos contó su historia, hubo un claro recuerdo vívido, en donde hubo llanto, dolor, frustración, aunque pasado el relato manejó sus emociones, no tiene miedo de dejarlas salir porque sabe que ellas trabajan para él y no al revés.

Realizando la contención con el grupo de 6 personas, hablamos de las señales de alerta que nos manda la vida y nuestras emociones para hacernos saber que no estamos haciendo del todo bien. Hablamos de otras formas autodestructivas que también son señales, como consumo de alcohol, tabaco, drogas, relaciones sexuales a temprana edad, y como ellos eran afortunados de que esa señal de alerta haya sido en una clase, con una experta sobre el tema, con personas que los quieren como sus amigos.

Teniendo claridad sobre este tema, reafirmo la importancia de la educación emocional, ya sea a través de la escuela con profesionales y especialistas.

Cómo personas aprendemos a gestionar nuestras emociones a través de nuestra experiencia de vida, y quienes tienen mayor dificultad toman decisiones que son señales de alerta, el peligro está que no siempre se distinguen como tal, por lo que años después se siguen pagando las consecuencias debido a la falta de consciencia.